Archivo para octubre 2014

Adventure Time: Polonia (III de V)

28 octubre 2014

Nos levantamos muy temprano, la temperatura en el exterior era de unos seis grados centígrados, pero las construcciones y la calefacción eran tan buenas, que parecía que estábamos en plena primavera del sur de España. Me duche rápidamente y sin hacer demasiado ruido para no despertar a Artur; Alex se preparó, desayunamos un té de frutas de bosque con unas galletas, y salimos de la casa.

Nos dirigimos hacia el aeropuerto, pues teníamos reservado un coche; un pequeño KIA Picanto de color ocre con un motor muy pequeño alimentado de gasolina. Llegamos a la hora que nos esperaban, rellenamos la documentación y recogimos el coche.

Arrancamos el automóvil, sintonizamos una emisora de radio muy similar a MáximaFM (emisora donde se puede escuchar lo último en música house en España) y pusimos a punto GoogleMaps a modo de GPS en el Smartphone Android de Alex…y entonces partimos.

Cuando comenzamos a salir de la ciudad el día era muy soleado, la temperatura rondaba los doce grados centígrados y en general el tráfico era fluido. Disfruté mucho viendo un paisaje tan verde, me recordó por un momento a mi viaje a Francia, pero sin duda era diferente, no tuve la suerte de ver animales salvajes y en general las vistas eran preciosas y todo estaba muy cuidado. El firme de las carreteras estaba en buen estado pero muchas de ellas eran pequeñas y tenían que mejorar aún.

Después de un buen rato conduciendo y preparando una entrevista que tenía Alex el siguiente lunes por el camino, llegamos al “Campo de Concentración de Auschwitz”.

Yo no destaco por sé un adicto a la “historia”, pero había oído algo sobre Auschwith antes de pisar aquel infierno en la tierra… Realmente era un pueblo, pero allí se creo un complejo formado por diversos campos de concentración y de exterminio construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia de 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial.

…sólo la entrada daba escalofríos y por un instante mi mente recreó la situación como si estuviera viviendo en aquella insólita fecha mientras Alex me hacía una foto, leyendo el cartel e imaginándome que entraba sabiendo que nunca saldría: Arbeit macht frei … cuya traducción al español es “el trabajo libera” era el mensaje en hierro forjado que cada persona que entró en aquel campo de concentración pudo ver…

Después de aquello cada imagen fue a peor, la ropa que les hacían llevar, tal como los pijamas que usamos en verano y que tenían que usar aunque hiciese -25 grados centígrados; los zapatos, maletas y otros artículos de miles de personas que soñaron en poder escapar de allí; montañas de pelo humano que usaban para tejer mantas; las terribles cámaras donde quemaban… nada, absolutamente nada de lo que vi podía justificar la existencia de aquel lugar que me trasmitió una tristeza como nadie ha conseguido hacerme llegar. Terminamos a las tres horas y regresamos a nuestro KIA Picanto que estaba esperándonos bajo la suave lluvia de Auschwitz.

Comimos algo en el coche tranquilamente, comentamos lo que habíamos visto y regresamos a Cracovia para terminar la tarde paseando y viendo algunos monumentos menores. Al caer la noche cenamos, y nos acostamos pues el próximo día nos esperaba la “Polonia Profunda”.

Adventure Time: Polonia (II de V)

23 octubre 2014

Pasadas las tres horas de vuelo llegamos a Cracovia; el aterrizaje fue muy bien, aunque no era a lo que me tenía acostumbrado RyanAir, pero mejor así.

Recogí mis maletas y pase los controles, y al salir junto a un grupo de personas con carteles y pancartas estaba mi colega Alex, que aunque no tenía un cartel con mi nombre, me hizo mucha ilusión porque no estoy acostumbrado a que me reciba nadie en un aeropuerto.

Saliendo del aeropuerto vimos el típico puestecillo de rosquillas de pan con semillas de amapolas típicas en Polonia; compramos una por sólo dos Zlotych y nos dirigimos al autobús público; adquirimos dos tickets para nuestro viaje y nos pusimos en marcha hacia la estación de autobuses que se encontraba integrada con el centro comercial Galeria Krakowska.

Una vez llegamos a este inmenso complejo de tiendas distribuidas en tres plantas, nos dirigimos a una tienda de “PLAY”, una de las compañías de telefonía donde adquirimos una tarjeta SIM con un número Polaco. Tras la compra en perfecto Polaco (Gracias a Ale) salimos y anduvimos un Kilómetro y medio hasta llegar al piso de Alex; un primero que compartía con Artur, un joven polaco muy amable que dominaba cuatro idiomas y que acaba de terminar ingeniería química, aunque no lo conoceríamos hasta más tarde.

Salimos rápidamente de piso para aprovechar el tiempo, nos dirigimos a comer a un restaurante muy frecuentado una especie de parrillada típica… la cual costo unos cinco euros al cambio y buff… impresionante… Más tarde fuimos a la plaza del Mercado central de Cracovia, donde la construcciones, el colorido de las casas, la correcta armonía de las personas y el clima lo suficiente fresco para dar un paseo agradable me hipnotizaron, pase por Hard Rock (no podía dejarlo atrás!) por mi camiseta y estuvimos paseando por los mercados y calles del centro hasta acabar en el Castillo de Wawel con unas vistas impresionantes del río Vístula.

La noche llegó, y habíamos planteado un quedada en el centro, en House of Beer, un bar muy conocido en pleno centro de la ciudad; allí nos esperarían Artur, los Turcos, Polacos, Alemanes y alguno más, pero como llegamos tarde los chicos ya se habían marchado al siguiente local y Ale y yo nos tomamos una cerveza típica del lugar para más tarde encontrarnos al equipo en otro bar a unos 800 metros.

Finalmente nos reunimos con ellos en un lugar un tanto oscuro nublado por el tabaco, paredes de tonalidades oscuras y símbolos de todas las religiones que conocía; el ambiente era bueno, pero era pequeño y sólo duramos apenas 45 minutos. Para acabar la noche nos llevaron a un club que se parecía a una disco pero donde no había apenas controles en la entrada. El lugar se encontraba también bajo tierra, y las luces y la música house me hicieron recordar a mi ciudad, aunque era mucho más pequeño que cualquier local de los que estaba acostumbrado a visitar… aun así y muy afectado por mi resfriado de dinosaurio, lo pasamos muy bien y nos bebimos otra cerveza, que parecía que era lo único que íbamos a beber fuera de casa.

Poco después regresamos a casa y planificamos el día siguiente, recargamos baterías, baterías externas, cenamos algo rápido y me preparé moralmente para lo que vería el próximo día: El Campo de Concentración de Auschwitz.

Adventure Time: Polonia (I de V)

22 octubre 2014

Aunque me río mucho con los dibujos animados de hora de aventura, este post no tiene nada que ver con esta serie que a tanto friki tiene enganchado y que aunque a pesar de ser surrealista a tope me saca muchas sonrisas que me mantienen joven.

Hoy empezaré el relato de mi viaje a Polonia, un viaje tan divertido como acogedor y que en su mayoría ha transcurrido en Cracovia y sus alrededores.

Todo empezó casi un año atrás cuando el bueno de Alejandro, (un chico que tuve de becario en la empresa donde actualmente trabajo y que tras pasar un tiempo conmigo se animó a seguir estudiando y termino de Erasmus en Polonia; admirable) me llamó por Skype. Ale, como a él le gusta que le llamen es una persona súper espontánea y feliz, que cuida a sus amigos, participativo, honesto, y no olvida mantener las relaciones por mucha distancia que exista entre las personas; es muy natural y en ocasiones no hay filtro entre sus pensamientos y lo que dice, lo cual en alguna ocasión seguro que le resultará un problema, jeje. Es un buen tío.

Ale me llamaba por Skype y me comentaba como marchaban las cosas, lo que había aprendido, la vida en Polonia, y los problemas que le surgían en este lugar donde las tradiciones no eran del todo igual que en España. Al final de la conversación me invitó a su casa y a pasar allí unos días con él y sus conocidos, pero por mi situación en esa fecha era imposible y le prometí que algún día iría a verlo.

Trascurrió casi un año y mi vida giró por completo en varios aspectos, y una noche de final de verano volví a hablar con Ale… y volvió a proponerme un viaje… la razón se enfrentó a la curiosidad y el afán por conocer, y finalmente acepté su propuesta.

Tras confirmar mi disponibilidad, estudiamos las fechas, costo y opciones; y finalmente decidimos plantearlo con un mes vista, pues era lo mejor para todos y para poder planificarlo bien. Compré los billetes de avión y los de tren, pues saldría desde Málaga ya que los vuelos directos a Cracovia desde España sólo parten de Málaga o Madrid.

Pasó el mes, y durante ese tiempo tuve un accidente con el coche, lo cual me llevó a ser mucho más torpe a la hora de moverme, por lo que a la hora de partir tendría alguna dificultad.

Llegada la mañana del comienzo del viaje fui con mi vecina Elvira al trabajo a pesar de haberme tomado ese día libre, pero era la mejor y la más cómoda manera; y llegadas las tres de la tarde mi compañera Esperanza me llevó a la estación de Santa Justa desde donde partiría a Málaga en un tren de Renfe Media Distancia.

Eran las 17:00 cuando el tren inició su marcha; avisé a mi amigo Fran residente en Campanillas que me esperaba en Málaga, ya que la noche la pasaría allí con él y volaría al día siguiente. Me comentó que se le había olvidado mi visita con todos los problemas que tenía en el trabajo y me “eche las manos a la cabeza”, pero después de un rato lo coordinó todo y al llegar a la ciudad allí estaba esperándome con una compañera de trabajo en un fantástico Audi A4 descapotable.

El resto de mi tiempo en Málaga con Fran fue genial, se portó realmente bien. Me llevó a comer unas tapas exclusivas en Monkeys Málaga y a tomar una copa. Después me tomé mis medicamentos para el mega refriado que me “poseía” y a dormir.

Nos despertamos a las 6:00, recogimos todo y partimos al aeropuerto Costa del Sol desde donde embarque sin retrasos ni problemas en un 737 de RyanAir rumbo a Cracovia.