Archivo para diciembre 2014

Balance de 2014.

26 diciembre 2014

…y como todos los años, llegó hora de hacer balance; quizás un poco más tarde que en los últimos años pero la realidad dista demasiado siempre de la teoría y en fin, he tenido “mucho lío”, como se dice por aquí.

2014 me ha aportado muchísimo, he tenido la suerte de viajar por varios continentes y disfrutar sus costumbre y conocer mucho mundo; me ha costado varios dolores de garganta adicionales pero ha merecido la pena.

En el plano de la formación, como siempre, constante. Cuando no ha sido una certificación de Microsoft ha sido una asignatura en la uni, un curso específico, o un tutorial de Youtube… es bonito esto de crear adicción a la formación y a mejorar intelectualmente.

Mi familia sigue siendo un claro ejemplo de honestidad y amor, con el que me he sentido identificado y pienso seguir haciendolo…

La relaciones sociales han sido el plato estrella de este año. En la importante lista de los que son, fueron y serán han llegado grandes personas; Élvira, María, Raúl y Paco, cuatro grandes vecinos que han hecho “soportable” mi tiempo sin coche y los momentos más dificiles de este 2014 aquí en el pueblo, entre otros… Juan, María, Ana y Ana que me han tratado como parte de su familia una vez más y que no se que haría sin ellos, los PRI de Francia, Ewelina, Alex, Karolina y Artur… grandes! La familia Dattani, Mr. FOX, Efrain, el gran Nassem (Migue), Yasi, Zaida, Juan Nómada y su familia, Freerider, Manolo e Inna, Antonio Navarro aka “ErWifi”, los nuevos compañeros de INERCO (Boutros, Manolo, Tamara…), la súper simpática Paola, Alla, Blanca, las chicas del 92 de mi pueblecito natal… demasiada buena gente!

Llegado a este punto sólo puedo decir que me siento singular, como cuando en un juego de rol consigues dotar de la habilidad máxima a un jugador con magía, energía, fuerza, vitalidad… todas las variables posibles están en su máximo configurable y nada ni nadie puede contigo. Esa, es la sensación con la que termino este 2014 y con la que voy a empezar 2015.

Os deseo a todos una buena entrada en este nuevo año, y os animo a luchar, a estudiar, a colaborar, a cambiar un poquito el mundo, y a intentar conseguir la mejor versión de vosotros.

Sorian.

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Adventure Time: Polonia (IV de V)

2 diciembre 2014

Con cierto cansancio ya acumulado nos levantamos y nos aseamos, la temperatura en el exterior era de unos nueve grados centígrados, aunque como de costumbre, las correctamente diseñadas habitaciones de aquellos edificios mantenían una temperatura excelente.

Nos dirigimos hacia el aeropuerto, pues un fabuloso KIA PICANTO de gasolina nos esperaba en la zona de alquiler de coches y había que darse prisa, porque además, nos esperaba un largo trayecto hacia el pueblo donde vivía la chica de Alex.

Cuando Alex me dijo que iríamos al pueblo de su chica, tengo que decidir que mis expectativas de diversión tendían a cero, pero lejos de mis expectativas, resultó ser el día más interesante.

Después de unos cuarenta minutos llegamos al aeropuerto, recogimos las llaves y fuimos a la planta quinta del parking a recoger el “Bólido”. Nos fijamos en todos los desperfectos para no tener problemas más tarde, configuramos Google Maps en el teléfono de Alex a modo de GPS y sintonizamos una cadena de radio Polaca donde emitían los últimos éxitos Pop.

Comenzamos a rodar y aunque parecía que iba a llover, no cayó ni una sola gota… pero las nubes propias de Cracovia nos acompañaron casi todo el camino. El ir de copiloto me permitió observar detalladamente el maravilloso paisaje que me recordaba a Alicia en el País de la Maravillas; unos verdes muy verdes como si tuviesen el “contraste y el brillo” al máximo acompañado del rocío de la mañana que le otorgaba una elegancia hermosa.

Atravesamos pueblos y ciudades mientras hacíamos los casi doscientos kilómetros hasta llegar a nuestro destino y salvo una pequeña carretera secundaria que se encontraba en obras (los siete kilómetros más largos de la ida), todo fue bien; llegando a las 10:00 a la casa de los padres de Ewelina, en Kobylany.

El recibimiento fue muy agradable, aparcamos en una zona que se encontraba en la entrada de la casa y que pertenecía a la misma, rodeada con un pequeño columpio, un huerto y un límite que acotaba la propiedad con los vecinos. Subimos los peldaños de madera y como la tradición marcaba, nos quitamos los zapatos en la entrada y pasamos pisando suavemente el cálido suelo de madera. Allí nos recibió Ewelina y su madre.

Ewelina era una joven muy educada y bien formada, hablaba Polaco, Inglés, Español y Alemán; de carácter muy amigable y cuidando las formas y los detalles… un encanto de persona. Ella había estado preparando el día anterior dos pasteles para nosotros con chocolate y nueces; y fue nuestro desayuno!

Tuvimos tiempo de conocernos todos un poco mientras esperábamos que se preparase Karolina, la amiga de Ewelina que nos acompañaría. Nos avisó por Whatsapp y tras subir la cuesta con más inclinación de mi vida llegamos a su casa, la recogimos y nuestro KIA Picanto se puso de nuevo en marcha.

Karolina era una chica ultra divertida y feliz, muy bromista con sus amigos y muy aplicada; al igual que Ewelina, dominaba varios idiomas aunque el mejor era el alemán sin duda; idioma en el que se había especializado. Su apariencia me recordaba a una chica inglesa tanto por su rostro, color de piel, o su cabello. Tenía los labios muy sonrojados y perfectamente definidos, pero a diferencia de las referencias inglesas que tengo, su rostro carecía de imperfecciones, y por tanto era mucho más puro.

 

Ewelina había estado pensando en distintos lugar que podrían resultar interesantes para nosotros y nos propuso un plan al que no pudimos decirlo que no. El principio del trayecto fue algo más raro; las chicas hablaban en polaco y nosotros en español hasta que dijimos basta! A hablar todos en el mismo idioma!… y todos continuamos hablando inglés.

El primer destino fue un pequeño pueblo a unos veinte minutos de donde vivían las chicas, allí visitamos un museo de arte moderno y un pequeño castillo conocido como Muzeum Historyczne w Sanoku. Después, Karolina nos contó unas historias sobre brujas y sobre unas estatuas de un señor donde nos sentámos y con los ojos cerrados pedíamos un deseo. Además, viendo que el hambre nos podía, fuimos a un restaurante cercano del propio pueblo donde comimos una excelente comida típica con un vino caliente muy parecido a la sangría y con muchas especial…muy típico en la zona para los dolores de garganta y el frío en general.

Con el estómago lleno, regresamos al coche y nos dirigimos a la mayor presa y lago del lugar. Al llegar atravesamos un mercadillo muy tradicional donde había numerosos artilugios de madera, elemento que se trabaja allí mucho, y pudimos ver tras él como la grandiosa madre naturaleza había dotado a aquel Valle de aquello que parecía casi un mar; ya que costaba ver el final…aunque más tarde Ewelina me confesó que la historia de aquel lugar era muy triste, pues hubo que destrozar muchos pueblos para poder hacer aquel inmenso contenedor de agua.

Después de pasar embobado casi quince minutos observando tierra, mar y aire, atravesamos la enorme presa andando y llegamos a una zona rústica donde sólo había pequeños restaurantes y bares. Pasamos al bar y nos tomamos un té, pues eran casi las cinco y a pesar de ser una tradición muy inglesa, apetecía bastante.

Pagamos la cuenta y regresamos, pero antes de “devolver” a las chicas a su pueblo, hicimos una parada en Krosno, una ciudad muy bonita pero que sólo pudimos ver de noche. Plazas, torres y una cerveza también caliente fueron algunas de las cosas que se quedaron en mi memoria de aquel lugar. Ahora sí, era la hora de volver.

Otra vez pasamos unos veinte minutos en el coche y por fin llegamos a Kobylany de nuevo. En la casa de Ewelina todos dormían y entramos con mucho cuidado sin hacer ruido. Ewelina nos preparó una sopa típica en Polonia y una compota de fruta que me dio vida. La cena, a pesar que no podíamos hacer mucho ruido fue genial, nos reímos mucho sobre todo con Alex, que confieso que era el alma de la fiesta, y tuve una sensación impresionante, tal y como si estuviera en casa de un familiar en una noche fría de invierno absorbiendo el calor del radioador y el amor de la familia. Fue un momento muy gratificante y un trato excepcional.

Eran más de las once y debíamos partir… nos enfrentábamos a 200 kilómetros en un entorno desconocido al menos para mí y me preocupaba mucho. Nos despedimos de Ewelina y le di las gracias por todo; llevamos a Karolina a casa de su hermano y comenzamos el camino de vuelta a Cracovia.

Pero además del cansancio, la distancia, lo desconocido… hubo otro factor que si que me puso los pelos de punta… una niebla que no nos permitía ver más allá de dos metros por delante de nuestro pequeño Picanto…terrible!

Le dije que Alex que en este tipo de situaciones primaba la paciencia y que no se preocupase por el tiempo. Así que, comenzamos el viaje a 60 km/h… Comenzamos tranquilos y hablando mucho de la próxima entrevista que le esperaba y de cosas que no puedo revelar aquí! , y pasada una media hora tuvimos que parar a repostar.

Detuvimos el coche en una gasolinera y entramos en la tienda; Alex se entendió con la persona que había allí en perfecto polaco y mientras, yo me dedique a escoger chucherías para mantener el nivel de azúcar alto durante el camino. Cuando yo estaba hacía esto, dos chicos con una vestimenta un tanto extraña y con un olor más extraño aún no dejaban de mirarnos y de comentar… yo no les presté atención y hablé con Alex en español todo el tiempo, pagamos, repostamos y nos fuimos finalmente sin problemas.

La próxima media hora fue muy bien, muy muy lenta pero bien, nos comimos dos paquetes de unos 250 gramos de golosinas y tras esto empecé a flaquear… y fue entonces cuando, sin comprenderlo, en medio de ninguna parte se nos cruzó un hombre por la carretera…Dios! De noche, en una carretera secundaria recta con altos y frondosos árboles a ambos lados, una niebla super espesa, una oscuridad sin precedentes… pero yo no me alteré por el hombre, lo peor es que me había quedado dormido y fue el grito de Alex lo que me hizo incorporarme y subir mi adrenalina a niveles insospechados. Qué susto! No le pillamos de milagro…

Después de esto, el trayecto mejoró y la niebla la fuimos dejando atrás; volvimos a tener estrellas en el cielo, y al final, llegamos a Cracovia.

Eran más de las 2:00 de la madrugada cuando aparcamos el coche. Subimos exhaustos al piso y me desplomé en la cama… no recuerdo más de aquella noche…